martes, 12 de noviembre de 2013

Asociaciones meta-morfo-ana-h-i-lógicas o del doble agujero.





El doble agujero. La doble oreja infinita por donde lo nombrado se pierde. Caída infinitesimal por el espacio que queda entre los ejes de descartes y la hipérbola hiperbórea.

El gran ojo del hoyo. Allí donde no oigo/oyo lo que oh! Yo. Derrape de yo-es rasgándose los velos, los géneros con los que genero lo que el yo-no-es.

Fragmentos de yo-yo-es que se disputan el falo. El gran fallo. La falla en la falla. Acto fallido perimetral.
Ex peri-mental. La falta por donde se pierde lo que nos pierde. Orificio-oficio de orillar los dos lados de la misma grieta. La gran grieta. El tajo con el que a-tajo, a-corto el recorrido. Atajo un gol a cuatro manos.


¿Quién o qué cubre encubre la ubre la fuente de leche la mies la miel el manantial?
El maná del (que) Emunáh el brillo el aura. Al grito de “aura” girar el alma poner la cabeza do los pies. Aurora aúrea boreal bórica. Aúrico aúriga. Aurum dorado. Oro.


Oro arrodillado al borde del abismo orando horadando la piedra hora dando la piedra ora rogando ante la piedra porque no se corte el estrecho itsmo ismo delgado que une lo que amanece con lo que ama y mece. Con lo que nace y crece. Sol naciente siente a tu luna creciente como un par de dientes dolientes clavados en el orificio natal. Halo viviente resplandeciente plañir al son de lo que son.


Oro arrodillado al borde del acantilado. Acantono y miento en ese lado destilado. De este lado un helado viento perforando. Acá “en” tono y si(n)miente. Semilla que implora su no- ser:

Árbol que arde aúlla lo que las grullas maúllan ante. Hulla hollín. Oh! Yin. Oh! Yang . Hang vibrante. Ming din-hastío. Gong. Manga. Mandarín. Manda (y)más. Plasma y más.

Ser plasma. Plasmar. Llevar al quiero a donde no quiero. Impedir que el yo-del-otro / el-otro-yo me tome y me lleve

(que a donde dijiste que ibas no estás yendo)

allí donde encalla lo que calla. En el Cabo-cayo ex-cavo callo óseo mineral. En el más allá del ya. En el a-ya de eso que hallás por comer las bayas que no salteás. Por comerte las vallas que no saltás.

El doble agujero moebiano. El hueco que te come los talones y comerás cada vez que vuelvas a ir / que vayas donde no hay.



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